Cómo orar

En la cultura occidental se confunde con frecuencia orar con rezar; para explicarlo de manera sencilla, rezar consiste en repetir fórmulas preconcebidas que incluso se encuentran por escrito, como lo es por ejemplo entre los cristianos del mundo el Padrenuestro.

Orar sí conlleva un proceso más profunda en el que se necesita de una disposición personal para establecer un vínculo comunicativo con Dios. Como su nombre lo indica, orar deriva en términos como oral y oratoria, lo que quiere decir que es un discurso que surge y debe ser transmitido a través de la voz y los gestos, de manera natural, siempre expresando las ideas personales.

Aunque te parezca mentira, la oración es un discurso que te permite hacer una relación más estrecha con Dios pues cuando la haces, te estás dirigiendo a él en un ámbito de confianza y fe.

Para orar debes disponer del factor tiempo y hacerlo en un lugar donde estés en privado para que nadie te interrumpa ni te sientas cohibido de contarle a Dios, como un amigo más, las cosas que te sucedieron en el día, así como cuáles son tus anhelos, preocupaciones, amores, odios, alegrías y tristezas.

Sí, todo eso que sientes y que quieres dejar a un lado para que sea otro quien la cargue, puedes dejarla en las manos de Dios a través de la oración.

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